28 Abr 2011

El Autor

Es un entusiasta de la web 2.0 y del marketing 360º. Vive en Madrid y sus pasatiempos son jugar al Squash, volar en Paramotor. "El storytelling me parece la forma más efectiva de comunicar".

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Crowd Sourcing

En la actualidad las marcas se están conectando uno a uno con los clientes. Facebook, Twitter, Youtube, Linkedin, entre otras, permiten hablar personalmente con la empresa de -tu a tu- pudiendo hacer las críticas constructivas o comentar las cosas que más nos gustan. Todos los estudios coinciden que la fidelidad de los seguidores es más alta que los que no lo son. Los seguidores son parte de la empresa y nos premian con sus consejos y la publicidad “boca-oreja”. ¡Buena noticia!

Pero de tanto en tanto nos encontramos con un troll, una especie de “tira bombas” que se dedica a insultar indiscriminadamente con el único fin de trascender. Aunque lamentablemente es una réplica digital de lo que pasa en el mundo analógico. Las personas que hablan fuerte en lugares públicos, las personas que no respetan las reglas básicas de convivencia, que cruzan la calle con luz roja, conducen su coche de forma temeraria o no ceden el lugar a una anciana en el trasporte público. La lista es interminable. La “ventaja” que tienen en internet es que se esconden cobardemente detrás de un seudónimo. La desventaja, que la propia comunidad lo borrará apenas descubran que es un troll. Cosa que ocurre, por suerte, con bastante rapidez.

Hace unos días en el blog de la empresa apareció un seguidor utilizando un leguaje soez y fuera de las normas básicas del respeto. Pensé, -si borro el comentario quizás se borre y no participe más en la comunidad, incluso podría invitar a otros a hacer lo mismo alegando que la empresa no acepta críticas, cosa que es exactamente lo opuesto a la realidad-. Por otro lado, pensé en la gente que no está dispuesta a permanecer en una comunidad sin valores éticos donde se utilice un leguaje inapropiado y quizás se borren-. Prefiero que se borre el mal educado y que permanezcan los que tengan los mismos criterios éticos de los demás.

Pero ante la duda decidí aplicar algo que había leído varias veces en artículos sobre redes sociales: Crowd Sourcing. Este modalidad de trabajo está empezando a mostrar sus frutos. Azul, la línea aérea brasileña exhibe su nombre fruto de la votación de la gente antes de entrar en el mercado, aunque cuando entró ya era conocida; Transair en EEUU ha montado una página web para que la gente suba ideas de cómo mejorar. Jetblue está haciendo lo mismo.

Abrí un debate en Linkedin en un grupo de Social Media. Esta fue mi consulta y estos los comentarios:

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Sé que es imposible leer con este tamaño de letras. Si les interesa el tema les dejo la dirección del debate en linkedin: (copien y peguen el link en el navegador).

http://www.linkedin.com/groups/Cuando-follower-Facebook-se-queja-111200%2ES%2E50506744?view=&srchtype=discussedNews&gid=111200&item=50506744&type=member&trk=eml-anet_dig-b_pd-ttl-cn

un abrazo a todos los que leen mis posts. ¡Ya son más de 150 personas!

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