15 Sep 2012

El Autor

Es un entusiasta de la web 2.0 y del marketing 360º. Vive en Madrid y sus pasatiempos son jugar al Squash, volar en Paramotor. "El storytelling me parece la forma más efectiva de comunicar".

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El problema es que ya no quedan certezas

Cuando yo era joven, todo era más claro. Eran los rusos contra los americanos, coca cola contra Pepsi, nacional contra Peñarol, pero ahora ya no quedan ninguna de estas bipolaridades.

Los rusos y los americanos comparten hasta las cápsulas espaciales, Pepsi y Coca han perdido mercado contra Nix, Peñarol y Nacional rascan los campeonatos pero los chicos ahora son grandes y los grandes se han ido haciendo chicos.

Hace unos meses, después de la catástrofe de Japón, en Europa todos defendían las energías nucleares; -son las energías más limpias, sería un error juzgarlas por lo que pasó en el terremoto- defendían. Pero ahora Japón se aleja de ellas. ¿En qué quedamos?

Mirá, sin ir más lejos, en España hace unos años, no muchos, se reían de Sudamérica porque allí todo se vendía en cuotas. Ahora España se va hundiendo en pequeñas y cómodas cuotas.

Los ricos ahora pasaron a pobres, la contra ola de inmigrantes parece más fuerte que el tsunami. Ya todos huyen de la Madre Patria. Para colmo, la crisis envalentonó a los separatistas catalanes. No se quieren quedar ni los que están pegados a la península.

Los medios de comunicación no saben que hacer con las nuevas tecnologías. Saben que la gente ya no cree más en la publicidad tradicional. El marketing, tal cual lo conocimos, ya no funciona. O, quizás nunca funcionó pero no había como demostrarlo. Pero las redes sociales, los blogs, y las personas como centros de la emisión, recepción y reemisión de la información, se están quedando con los mercados.

A ver, si antes había que invertir millones de dólares en publicidad para tener éxito, y ahora éste se puede conseguir sin invertir un centavo, evidentemente algo cambió. Si a eso no se le puede llamar falta de efectividad, llamémosle habitas con jamón, pero que la cosa cambió, cambió.

Ya no existe la manipulación masiva como antes. Ya los medios unidireccionales dejaron de ser creíbles. Suenan más falsos que un billete de dólar rojo. ¡Qué les voy a contar! Miren el quilombo que hay en los países árabes contra las embajadas de Estados Unidos. Ya no hablo de la primavera árabe. Hablo de hoy, 15 de sep. de 2012, donde el mundo parece haberse levantado con la pata izquierda y se está revolviendo como un gusano en alcohol.

 

Los volcanes truenan, los ciclones soplan vientos desesperanzadores, los gobiernos están menos sólidos que una bolsa de nailon y la gente sólo se pregunta – “cómo hago para ser más feliz”-.

Créanme, todo cambió. Hoy le mostraba a mi padre, que tiene 93 años, el iphone. Quedó tan perplejo como entusiasmado. No podía creer todas las aplicaciones que puede tener un teléfono.

Pero si yo también soy de una generación que no puede creer lo que está pasando. Si en mi época de joven se llamaba al interior del país a través de una telefonista. La de la Pedrera se llamaba Margarita y tenía más información que la CIA. Sabía todo, quién estaba, con quién estaba, cómo se estaban llevando, si habían hecho el amor o no, qué pensaban comer o si vendían la casa. Y ahora hablo simultáneamente con un amigo que ésta en Copenhagen, otro en Santiago de Chile, otro en Buenos Aires y yo en Montevideo. Todos al mismo tiempo, en conferencia. ¡y gratis!

Si nos lo hubieran contado hace unos años, hubiéramos tildado de fantasioso a cualquiera. El padre de la novia hubiera hecho lo imposible para que la nena buscara otro candidato. –El pibe es bueno, pero no tiene los pies en la tierra- hubiera dicho. ¡Tomá mate!

No me quiero quedar en esta noria interminable de pensamientos para intentar, como agarrar agua con los dedos, definir lo que está pasando.

Lo que si quiero es hacer una reflexión sobre la forma de juzgar la realidad que, hoy, nos rodea:

1)No digamos lo primero que nos viene a la lengua. Es probable que esté equivocado nuestro juicio. Hablamos parados sobre paradigmas muertos.

2)Esperemos para ver cómo se desarrollan los acontecimientos y después tomemos una posición. Pero nunca muy rígida. Quedemos abiertos a que, a ultimo momento, las cosas pueden cambiar 180º.

3)No nos quedemos con nada porque algún día fue así. Hoy puede ser salvajemente diferente.

4)La razón no es la única consejera. Démosle un lugar a la intuición. Sin saber porqué, démosle una chance. No nos vamos a arrepentir. Por más que la hipótesis se inválida, el resultado puede ser el más indicado.

5)No juzguemos sin, al menos, tres puntos de vista diferentes.

1 Comentario
1 Comentarios
  1. esta muy bueno este articulo rulo…abrazo.

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