14 Nov 2013

El Autor

Es un entusiasta de la web 2.0 y del marketing 360º. Vive en Madrid y sus pasatiempos son jugar al Squash, volar en Paramotor. "El storytelling me parece la forma más efectiva de comunicar".

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Errar es humano

Cuando nos señalan que estamos equivocados y la realidad nos demuestra que sí lo estamos, no podemos evitar sentirnos mal, culpables, despreciables y una cantidad de bles más que no hacen más que hundirnos.

Si tan solo comprendiéramos que la naturaleza del error es gracias a nuestra inteligencia, quizás podríamos mejorar nuestra vida y la de todos a nuestro alrededor.

Si rellenamos el espacio en blanco que sigue:

La jirafa tiene un _____________ largo.

No tardaríamos ni un segundo en acertar el enigma de la misma forma que lo haría mi vecinita de cuatro años. Esto se debe a que nuestro cerebro funciona buscando la respuesta -más probablemente correcta-, mientras que una computadora tardaría días trabajando para encontrar cual es la respuesta –correcta-.

La jirafa podría haber tenido un viaje largo desde Kenia a Uruguay; un historial medico largo; etc. Nuestro cerebro utiliza la respuesta más probable como respuesta, mientras que la computadora tardaría muchísimo en descifrar la –correcta-.

Todo lo que aprendemos en la vida, desde el lenguaje a nuestra profesión es utilizando este tipo de inteligencia que tiene nuestro cerebro.

Cuando un paciente llega al médico después de trabajar toda la tarde en el jardín con un dolor agudo en el pecho, el médico lo manda a su casa de nuevo con recetas para comprar anti inflamatorios y un analgésico, ya que el típico caso de un paciente que ha mantenido una posición extraordinaria durante largo tiempo y tiene un desgarro en un músculo intercostal. Pero a la noche el paciente vuelve al hospital y ahí se descubre que tenía un angioma abdominal que se desgarró durante la tarea. El paciente está grave. ¿Es un inepto el médico que erró el diagnóstico? No, actúo como lo hacemos todos, por la razón -más probable- de la afección.

Es la naturaleza del ser humano funcionar de esta forma. Cuando aprendemos, por ejemplo, el idioma inglés sabemos que las palabras conjugadas en el pasado llevan el sufijo –ed-, por ejemplo: walk (caminar) walked (caminó). Es más lógico aprender esto que memorizar todas las terminaciones, una por una, de los verbos. Sin embargo cuando se trata de la palabra drink, lo normal sería escribir drinked, sin embargo por ser un verbo irregular es drunk.

El secreto para minimizar los errores y no castigarnos al cometerlos, ni castigar a los que los cometen alrededor nuestro, es reconocer que su naturaleza surge de la desarrollada inteligencia que tenemos y no por ser holgazanes, irresponsables ni incapaces.

La industria de la aviación, y más recientemente la medicina, han adoptado una aproximación diferente al tema. De hecho la aviación ha demostrado ser una de las áreas donde los errores humanos se han reducido al mínimo gracias a esta práctica. Han abrazado el error al punto que cada vez que existe uno, no lo consideran personal ni individual, sino sistemático. Y, como consecuencia lo estudian profundamente para ver cómo se puede evitar caer en él nuevamente. Conociendo la naturaleza de la inteligencia humana, toman medidas, utilizan listas de chequeo, manuales, duplican sistemas, alarmas, etc. que evitan que la persona caiga en la respuesta más probable, sino el la –correcta-.

Es reconociendo al error como parte de nuestra inteligencia, es que podemos profundizar y crear los mecanismos adecuados para minimizarlos.

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