04 May 2012

El Autor

Es un entusiasta de la web 2.0 y del marketing 360º. Vive en Madrid y sus pasatiempos son jugar al Squash, volar en Paramotor. "El storytelling me parece la forma más efectiva de comunicar".

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La Argentina que nos duele a todos

 Una aviso tópicamente emocional afirma que las Malvinas son Argentinas de una forma adolescente y propia de “polémica en el bar”. En vez de ponerse los pantalones largos y convencer con argumentos a la comunidad mundial, que le sobran,  prefieren seguir con la viveza porteña y –“poner la tapa”- en el más triste de los sentidos.

Me imagino que los responsables de este aviso habrán pensado: nadie dudará que somos los más creativos del mundo; este spot conseguirá que hasta los ingleses nos tengan simpatía, y terminarán por darnos la razón.

Pues se han equivocado. Esta es nada más que otra demostración que la publicidad ya no es una expresión del sentimiento de la gente, es una expresión al servicio de quien pueda pagar, de la forma que sea, incluso con poder.

La guerrillera con Botox intenta convencer a los argentinos con las migajas del nacionalismo. Parece mentira que sigan insistiendo con estas tonterías. ¿No creen que la gente aprendió la lección con Galtieri?

¿Es acaso tan difícil darse cuenta que se quedó sin monedas en la alcancía del Estado? ¿No vieron que el dinero de la AFJP, que según dijo había que estatizarlo para evitar la volatilidad de los mercados internacionales, se acabó? La bestia parda se fumó los 36.000 millones de dólares y ahora está manoteando todo lo que puede.

No entro a discutir aquí si REPSOL estaba haciendo bien o mal las cosas, probablemente lo estuviera haciendo mal. Pero así no se puede actuar. Lo que han hecho es propio del pibe que se va con la pelota cuando la mamá lo llama a tomar la leche. Es una chiquilinada. No estamos en un mundo donde nos podamos aislar sin pagar las consecuencias. El mundo, gracias a Dios, está cada día más unido, más intercomunicado, pero la guerrillera de las extensiones parece no haberse dado cuenta y, a fuerza de prepotencia, igual que el Stradivarius de su marido, cree que el mundo está para ser llevado por delante.

Lamento que Argentina, un país al que quiero profundamente, porque tengo mucha familia allí, porque varios de mis mejores amigos son argentinos, esté yendo por una senda tan penosa. La senda del populismo. La senda del mentir para perdurar. La senda del engaño que, a los ojos salta, no es eterno y tarde o temprano caerá.

A mis hermanos argentinos les digo: no se dejen engañar. Ya lo vivimos en la época de las Malvinas; un pueblo entero fue engañado para lucro de unos pocos que se querían perpetuar en el poder. Ahora está pasando lo mismo y los síntomas son claros. Antes se llamaba López Rega, ahora se llama Máximo Kichner.

La Argentina tiene que volver a ser el gran país que fue y que, indefectiblemente, volverá a ser cuando la Cristina Kichner y su corte de personajes dantescos desaparezcan del Poder.

No se dejen engañar porque ésta Argentina nos duele a todos.

1 Comentario
1 Comentarios
  1. muy buen analisis……es verdad esta Argentina nos duele y nos SALPICA a todos….

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