18 Dic 2014

El Autor

Es un entusiasta de la web 2.0 y del marketing 360º. Vive en Madrid y sus pasatiempos son jugar al Squash, volar en Paramotor. "El storytelling me parece la forma más efectiva de comunicar".

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La Revolución de los 100 años

Tendemos a creer que los aparatos propagandísticos son estructuras partidarias, formales y organizadas que se constituyen para promover a un candidato durante los períodos electorales. Esto no es del todo cierto.

Si bien es cierto que los partidos crean estructuras organizadas para llevar a cabo estas actividades propagandísticas, hay también estructuras informales que cumplen esa función de forma más eficiente aún.

El efecto es como el de la publicidad paga y las notas periodísticas.

La gente cree mucho más en una nota de un periódico que en un aviso pago. Uno da la sensación de provenir del convencimiento del periodista que hace la nota y el otro es fruto de una simple transacción comercial donde un anunciante contrata un espacio para hablar bien del producto que vende.

Las personas que trabajan para un partido político, en general, se identifican claramente con su partido o sector y desde ese lugar intentan convencer a la gente que su propuesta es la mejor.

Las organizaciones propagandísticas informales, tienen la particularidad de abordarnos cuando estamos desprevenidos y con la guardia baja.

Cuando nos aborda alguien con el uniforme de un ente estatal y hace proselitismo político nos toma por sorpresa.

Hoy llamé a Antel para hacer un reclamo. No tenía internet ni teléfono. El servicio prometido llegó con un par de horas de retraso pero dadas las expectativas que tengo sobre las empresas estatales, no me pareció tanto.

El problema no era muy complejo. Al parecer era cuestión de cambiar un pequeño dispositivo donde se conecta el router con internet.

Cambiado el dispositivo se recuperó la conexión, que en esta época digital es como recibir una bocanada de aire fresco.

-Gracias, ¡qué buen servicio!- comenté cortésmente como una forma de expresar mi felicidad.

-Agradezca que aún somos del estado- me respondió el funcionario.

-¿Qué posibilidad hay que no sean del estado?- pregunté sorprendido.

– Si no fuera por el sindicato- me contestó el funcionario – ya nos habríamos vuelto privados y ahí si que no accedería a un servicio tan comprometido- agregó.

Le pregunté ¿qué chances hay que este gobierno del Frente Amplio privatice Antel?

-Este gobierno ninguna, pero si el día de mañana uno de los partidos tradicionales llegara al poder esta empresa no tardaría nada en ser privada-, me contesto.

Nos despedimos sin más.

Pero no pude evitar seguir pensando que este individuo es un integrante del aparato informal de propaganda del Frente Amplio. Su trabajo, como el océano, ira socavando cerebros durante los próximos cinco años para asegurarse que todo siga como está y que no haya ninguna fuerza política que impida la revolución de los 100 años que se han propuesto para este país.

 

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