03 Ene 2013

El Autor

Es un entusiasta de la web 2.0 y del marketing 360º. Vive en Madrid y sus pasatiempos son jugar al Squash, volar en Paramotor. "El storytelling me parece la forma más efectiva de comunicar".

Compartir

LADISLAO MAZURKIEWICZ

Las cosas que se viven de niño son para toda la vida. Siempre recordaré la sensación de admiración que despertaba Ladislao Mazurkiewicz las tardes de domingo.

La tapada imposible era su rúbrica. Vestido de negro o gris, con el escudo de Peñarol en el lado del corazón, el “chiquito” era la confianza hecha realidad debajo de los palos.

De estatura media, lo que es bajo para un arquero, parecía adivinar las intenciones de los delanteros en cada jugada. Se estiraba y atrapaba el balón como un felino. Era una garantía para el hincha. Cuando le hacían un gol era porque no lo pararía nadie.

Hoy se ha ido este grande del fútbol mundial. A los 67 años el “chiquito” salió a jugar su último partido; el partido más importante de su vida. Ahora le toca ser recibido por todos los grandes futbolistas de todos los tiempos que, seguramente, lo agasajarán en un lugar del cielo reservado para los más queridos. Obdulio, Spencer, Schiaffino, Scarone, y todos los demás que lo supieron admirar como Lev Yasin, la araña negra, quien le regaló los guantes en un partido de exhibición donde coincidieron y se expresaron mutua admiración.

Te vas pero has dejado una enorme estela de prestigio y honor a todos los uruguayos. A los de Peñarol y a los de todos los demás equipos. Porque los uruguayos, aunque no lo aparentamos últimamente, somos buenos tipos; somos de los que saben reconocer las virtudes de los amigos, pero también de los otros.

Tu nombre no morirá jamás. Todas las generaciones que están por venir conocerán tu nombre.

Sin comentarios
Deja un comentario

Recibe directamente los últimos Posts

Populares Recientes Comentarios