19 Feb 2012

El Autor

Es un entusiasta de la web 2.0 y del marketing 360º. Vive en Madrid y sus pasatiempos son jugar al Squash, volar en Paramotor. "El storytelling me parece la forma más efectiva de comunicar".

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Los cuatro mitos que los uruguayos debemos erradicar

ATENCIÓN: ESTO SE PUBLICÓ ANTES QUE SUCEDIERA TODO LO QUE SUCEDIÓ… LA INEVITABILIDAD DE UN DESASTRE ANUNCIADO

1)   Que “lucrar” es el fin de nuestra existencia.

2)   Que autoridad no es autoritarismo.

3)   Que en todo el mundo ocurre lo mismo.

4)   Que los que tienen robaron.

Que “lucrar” es el fin de nuestra existencia.

En una conversación con un –nativo- de La Pedrera, surgió el tema del Carnaval. Todos coincidimos que se va a arreglar cuando haya un mártir. Parece mentira, necesitamos que ocurra una desgracia para que las cosas cambien. Así lo sienten todos los que veranean en este lugar. Los excesos son la rutina. No es raro encontrar cuasi cadáveres tirados en la avenida principal, en estado de coma, recuperándose de la noche anterior. Es raro no ver gente en los matorrales haciendo sus necesidades. Todos los que salen de la playa hacen sus necesidades en el mismo lugar. Actúan como si fueran los primeros que encuentran un lugar apropiado para volcar sus excrementos. Un día de estos uno caerá en un pozo de arenas movedizas de excrementos humanos y desaparecerá. Probablemente sea éste el primer mártir que se espera para que -se arreglen las cosas-. Lo sorprendente es que los comerciantes argumentan con “el lucro” los disparates que ocurren. – ¡Hay que facturar!- dicen como si no hubiera ninguna otra razón que justifique el caos general.

Señores, primero está la población que viene a descansar, después están los comerciantes que, viendo que hay un mercado con necesidades, vienen a cubrirlas: supermercados, farmacias, carnicerías y lugares para comer y divertirse. Lo que no puede ocurrir, porque va en contra de todas las disposiciones legales, es que los comerciantes, en su afán de lucro, pongan a la población en situación de rehén. Porque esto es lo que está sucediendo. Unos pocos, con la excusa de lucrar, están haciendo de este lugar un verdadero infierno. Los propietarios están atrincherados para cuidar su propiedad privada. Nadie quiere quedarse en el dislate del carnaval; se quedan porque no les queda más remedio ya que la policía ha demostrado ser ineficiente e insuficiente.

A todos nos gusta que a la gente le vaya bien, pero no con este costo. No todo se mide en dinero, la felicidad también tiene componentes no medibles como la ausencia de miedo, la tranquilidad, el poder disfrutar de un paseo, la compañía de amigos; pero no es posible tener a una población aterrorizada para que cuatro comerciantes cuyo mantra es –facturar todo lo que se pueda- le hagan la vida imposible a los demás.

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Que autoridad no es autoritarismo

Hace unos días un acomodador de coches insultó a una turista. El policía que se lo llevó volvió un rato después a solicitarle que le saliera de testigo si el reo lo denunciaba.  –¿Cómo si lo denuncia?- preguntó la sorprendida señora. El problema es que los intrusos de La Pedrera tienen todo el respaldo de las autoridades del Gobierno. Si un reo denuncia – abuso policial- es suficiente para que el Agente pase todo un día declarando y justificando sus actos. Es que en Uruguay, con este gobierno, cualquier cosa que se parezca a la época de los militares es censurado. Cuanto más nos parezcamos a los Tupamaros, mejor vamos por la vida.

En La Pedrera hay poca Policía en relación con la multitud de gente que entra para el Carnaval. Simplemente, si quisieran meter presos a los que desprecian las normas de convivencia, tendría que construir otra comisaría, la que hay hoy no daría a basto.

Los pocos intentos que ha habido para frenar excesos han terminado con los policías intimidados por los vándalos y corridos para su comisaría.

La policía no puede hacer nada, y no va a poder hacerlo si el Gobierno no le da herramientas y facultades para ejercer su autoridad.

Que en todo el mundo pasa lo mismo:

Los que dicen eso no han estado en ningún lugar del mundo. No es así en Europa, ni es así en ningún lugar. No se dejen engañar. Lo normal es que la policía tenga autoridad y el respaldo del Ejecutivo. ¿A ver si alguien se anima de decirle una estupidez a un policía alemán, inglés, español o italiano? Los restaurantes en Marbella, ejemplo que todo el mundo usa, cierran a las 12 de la noche sus terrazas. Los que quieran hacer sobremesa tienen forzosamente que ir adentro; y a la una cierra. La prioridad la tiene la gente que está de vacaciones, no los comerciantes, ni los que vienen sin casa, ni carpa, ni lugar para quedarse.

Pero los uruguayos siempre tuvimos ese desfasaje; nunca supimos mirar al mundo de forma objetiva. Lo miramos desde la perspectiva de – campeones del mundo- en todo. No, no es así. El mundo es mucho más civilizado que nosotros. Vayan de viaje y defequen en un jardín ajeno, ya me contarán.

¿Que los países vecinos son peores? Puede que sí. ¿Y desde cuándo nos hemos medido con ellos? Les aseguro que en África hay países más atrasados y eso no quiere decir que tengamos que bajar el listón.

La idea es que tengamos buenos referentes para compararnos. Pero debemos coincidir que para ir empezando: debemos respetar al prójimo.

Que los que tienen robaron:

Este punto lo he dejado para lo último, aunque es quizás el más importante. En los últimos 40 años, el actual gobierno ha sembrado la semilla (inseption) que los que tienen un cierto bienestar lo lograron a costa de los que no tienen. Haberse esforzado para alcanzar un nivel de vida digno parece que es una frivolidad. Se ha estado martillando, una y otra vez, que hay que sacarles a los que tienen para repartir con los que no tienen.

Los Robin Hood de la sociedad uruguaya han envenenado a los incultos para que se hagan de los bienes ajenos. En Carrasco se ven más acomoda coches que coches. La Intendencia de Montevideo les otorga permisos en forma de chalecos naranjas para que ejerzan su trabajo. Sorprendentemente, desde que éstos señores deambulan por el barrio, se han multiplicado los robos, asaltos y toma de rehenes. Pero no es posible quejarse porque nuestro Presidente fue mucho más víctima que nosotros por haber estado preso; al menos así le contestó a unas chicas que le pidieron que hiciera algo, cuando volvían del velorio de una amiga que falleció por la falta de seguridad.

No, no es cierto que los que tengan hayan robado, o se haya aprovechado de la clase obrera como les están haciendo creer. La mayoría de la gente se ha ganado la vida con el sudor de su frente, unos pocos quizás hayan robado. Lo mismo pasa con la gente humilde; no todos son ladrones, quizás haya unos pocos que roben. Pero este Gobierno ha sembrado la semilla de la maldad, ha separado a los uruguayos entre los que robaron y los buenos, y la verdad es que ya no vivimos en paz. Todos tenemos miedo que nos roben, ricos, pobres, clase media o quien sea. Ya no vivimos en paz porque se ha instalado un sentimiento de rencor que no será fácil erradicar sin violencia. Y así vamos, como no podría ser de otra forma, si miramos la carrera profesional de nuestro Presidente.

8 Comentarios
8 Comentarios
  1. Buenisimo Raul,el rasero es para abajo,asi en vez de joderse unos pocos nos jodemos todos,por lo tanto nos volvemos mas egoistas,salvese quien pueda…

    • Lili, me tranquiliza saber que hay gente como vos, participativa, comprometida y valiente, al mismo tiempo. Seguí así, se necesitan activistas digitales compartiendo lo que ocurre sin la censura editorial de los medios de comunicación… ¡vamos que queremos un mundo más libre y mejor!

  2. Muy buena Raul en Argentina también esta pasando lo mismo .Es una lastima que este pase esto en nuestros países que en vez de avanzar atrasemos .
    Abrazo

    • Gracias Juan, se nos va de las manos y, en algún momento, vamos a tener que pararlo. Lamentablemente, este artículo lo escribí antes del -desastre-.

  3. Qué bien loco, muy bien planteado y sin dar muchas vueltas, ojalá hubiese más gente que escriba y opine de temas de la actualidad que nos conciernen a todos, saludos y vamo arriba!

  4. Gracias Santiago. Estoy escribiendo desde la Pedrera como testigo de lo que ocurrió. Seguro que si hubieras estado aquí, hubieras hecho lo mismo.
    Saludos

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