15 Sep 2014

El Autor

Es un entusiasta de la web 2.0 y del marketing 360º. Vive en Madrid y sus pasatiempos son jugar al Squash, volar en Paramotor. "El storytelling me parece la forma más efectiva de comunicar".

Compartir

¿Te preocupa el futuro de tu hijo?

Un amigo me comentó, con terror, que el hijo de un conocido le había planteado al padre que sus planes tenían un horizonte máximo de 24 horas; que quería vivir el momento.

Este comentario me recordó la conversación de Alicia con el gato Cheshire (-Alicia en el País de las Maravillas- de Lewis Caroll).

-¿Quieres decirme, por favor, qué camino debo tomar para salir de aquí?- Preguntó Alicia

-Eso depende mucho de a dónde quieres ir – respondió el Gato.


-Poco me preocupa a dónde ir – dijo Alicia.


-Entonces, poco importa el camino que tomes – replicó el Gato.

El no tener planes y vivir sólo el momento conduce al hedonismo que significa disfrutar de todo haciendo caso omiso de la existencia de un futuro, con el cual habrá inexorablemente que lidiar. Esto se podría traducir, llevándolo a un extremo, en tomar drogas, alcohol, sexo y todo tipo de gratificaciones inmediatas, sin perjuicio de las consecuencias futuras.

En general, el hedonista termina en una “bancarrota espiritual”; se sienten vacíos y ya nada alcanza para llenar ese agujero negro siempre demandante de más satisfacción.

Por el contrario, aquellos que sólo viven abocados a un plan futuro, que sacrifican el presente para alcanzar una meta, una zanahoria que se han planteado, pueden caer en lo que Tal Ben Shahar (libro Happiness) llama: la carrera de ratas (the rat race).

-Cuando me reciba voy a ser feliz-; -cuando compre la casa propia, seré feliz- o -cuando salga campeón, seré feliz-, etc.

Nuestra generación fue educada en este modelo, sacrificando el presente por un futuro mejor (no hay éxito sin sacrificio). Las generaciones actuales, según parece, tienden a valorar más el momento y muestran un cierto desapego de lo que deparará el futuro.

Es también real, a favor de los jóvenes, que con el vértigo que vivimos hoy, pocos planes se logran sostener mucho tiempo. Las proyecciones cada día se cumplen menos, hechos inesperados tuercen el devenir de las cosas de forma constante. La propia globalización hace más sensible la realidad; un hecho que ocurre en Medio Oriente puede tener repercusiones no previstas en un país latino americano.

Cuando el Tsunami de Japón, la industria aeronáutica se vio afectada debido a que varias de las piezas de los aviones Airbus se fabricaban en las cercanías de la central nuclear de Fukushima. Esto retrasó el entrega de aviones, afectando la planificación de muchas líneas aéreas, afectando a su vez a miles de pasajeros.

Todo hace pensar que el camino a seguir tiene un poco de los dos mundos. Disfrutar lo que se hace y saber hacia dónde se va.

Como dice Viktor Frankl en su libro: -El hombre en busca de un sentido- necesitamos un propósito, una razón mayor que nosotros mismos para vivir.

El desafío es distinguir entre los medios y el fin. Los medios son infinitos. Podrían ser la vocación de médico, abogado, contador, asistente social, sacerdote, político, diseñador gráfico o lo que imaginen.

El fin no es ser médico, ni abogado, ni contador…, el fin surge de la pregunta -¿para qué?-. ¿Para qué quiero ser médico? ¿Para qué quiero ser músico? Si la respuesta es para ganar dinero, la nueva pregunta debería ser ¿para qué ganar dinero? Y si la respuesta fuera para comprarme todo lo que quiero, la pregunta sería ¿para qué comprarte todo lo que quieras? Porque la respuesta final, el sentido de la vida, la razón por la que vale la pena vivir es –para alcanzar la felicidad-. Ser feliz es la última de todas las divisas, mucho más que el dólar, el euro o el yen.

La felicidad abarca todos los matices; están los que son felices haciendo felices a los demás, están los que lo son haciendo un servicio a la comunidad, los que curan, los que administran, los que dedican su tiempo a la oración, los que gobiernan, pero siempre procurando aquello que es más grande que ellos mismos. Dios, familia, erradicar la pobreza, justicia, honestidad.

¿Cuántos millonarios conoces que son profundamente infelices? ¿Cuantos actores de Hollywood terminan drogándose y muriendo solos en un departamento a pesar de haber alcanzado la fama, la gloria y el dinero?

A la hora de pensar en un horizonte de planificación, no te preocupes de tiempos, metas ni formas, preocúpate por saber qué es lo que verdaderamente te hace feliz, y qué le da un sentido a tu vida.

Quien alcanza ese conocimiento, le ha puesto proa al barco y los caminos le irán diciendo cómo llegar allá…

Lo mismo es aplicable a las empresas. Aquellas que saben –el porqué- de su existencia tienen un potencial mucho mayor de tener gente -alineada- en su organización.

La mayoría de la gente sabe – qué- es lo que hace. Algunos saben –cómo- hacerlo, pero muy pocas saben el –porqué- lo hacen. Sólo el 25% de los entrevistados en una investigación de Tony Schwartz y Christine Porath, junto con HBR afirmó conocer la visión de la empresa, compartida por sus líderes.

Cuando los empleados de esas empresas conocen la –causa noble- que los convoca, sienten un sentido de pertenencia mayor, sienten que su esfuerzo tiene un sentido, y tienden a querer permanecer en la empresa por mucho más tiempo. ¡Son más felices!

Si quiere ayudar a su hijo o quiere hacer de su empresa un lugar más feliz y eficiente, hágase amigo de su “causa noble” y defina los valores esenciales que guiarán su accionar.

Si le gustó este artículo, deje un mensaje abajo. ¡Gracias!

 

Sobre el Autor:


Raul

 

 

Raúl Rodríguez Gascue es el CEO de Freespirit  Management Freespirit es una Boutique Estratégica que  alinea a los empleados y los directivos con los objetivos de la empresa. (A través de Conferencias-Consultoría-Talleres).

Causa Noble: “influir en el mundo corporativo para hacerlo un lugar más feliz donde se manifieste el máximo potencial de cada una de las personas que integran la organización”.

Valores esenciales: Innovación, Creatividad, Compromiso y Respeto.

Contacto: raul@freespiritburo.com

móvil: 0034 676496258 (España)

móvil: 00598 99 634720 (Uruguay)

Skype: rodmanray

Sin comentarios
Deja un comentario

Recibe directamente los últimos Posts

Populares Recientes Comentarios