21 Feb 2012

El Autor

Es un entusiasta de la web 2.0 y del marketing 360º. Vive en Madrid y sus pasatiempos son jugar al Squash, volar en Paramotor. "El storytelling me parece la forma más efectiva de comunicar".

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Un muerto después…

Un muerto y varios heridos graves después, se consiguió que las autoridades tomaran conciencia del peligro ¡y actuaran!

Yo me pregunto: ¿Si el año pasado vinieron 20.000 personas, qué pensaban, que este año iban a venir 150? ¿Tenía que morir gente para prever que se necesitaba hacer algo antes que se fueran las cosas de las manos?

Con profundo dolor, admito que tenía razón la gente que advertía sobre la necesidad de un mártir. Lamentablemente un joven de 17 años tuvo que pagar con su vida el vacío de autoridad.

Hace unos días, en una reunión de vecinos para poner freno a las nubes negras del carnaval que se avecinaban, el Alcalde, además de llegar dos horas tarde, empezó  diciendo -“En un país capitalista como el que vivimos, lo que manda es el dinero…”-.  Coherencia no le faltó. El carnaval de la Pedrera fue una orgía comercial, con 70 barras flanqueando la avenida principal, varios espontáneos que instalaron sus comercios clandestinos, y otros que llegaron con sus coches transformados en vendedores móviles de bebidas. El leitmotiv fue el lucro, cueste lo que cueste.

Escuchando en la radio las declaraciones de las autoridades, que por cierto, no escuché antes del desmadre, dicen que todo fue dentro de lo esperado. Coinciden, sin embargo, que hay un cierto descontrol; reconocen que la cocaína se vende en bandejas de plata, que la gente viene a excederse, pero insisten en que no se puede hacer nada y minimizan todo diciendo que también ocurre en el resto del país.

¿Cómo que no se puede hacer nada? Si eso fuera cierto, no necesitaríamos autoridades. En el mundo real las autoridades prevén los problemas, y toman medidas.

Si ustedes tienen hijos no tengan en cuenta las palabras del Intendente Artigas Barrios ni del Alcalde Alcides Perdomo; están cuidando su puesto. Aquí no hubo un Carnaval como en cualquier otro lugar, aquí hubo un d-e-s-a-s-t-r-e. No sólo se mezclaron planchas con chetos, se mezcló cocaína con pasta base, marihuana con alcohol, chorros con decentes, y veraneantes con malvivientes. Si no quieren que a su hija le pase una desgracia, como un martillazo en la cabeza, o que caiga borracha de un balcón, o la pise un borracho, no la dejen venir. Este carnaval no se puede repetir. Por favor difundan este mensaje, no podemos permitir que esto se siga haciendo.

Imagen: de eldiario.com.uy

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