20 Dic 2012

El Autor

Es un entusiasta de la web 2.0 y del marketing 360º. Vive en Madrid y sus pasatiempos son jugar al Squash, volar en Paramotor. "El storytelling me parece la forma más efectiva de comunicar".

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Una película de ciencia ficción

Las películas futuristas siempre me impresionaron por ese clima húmedo de calles atestadas de gente, comercios horripilantes amontonados; amenazantes personajes con chalecos de cuero y caravanas tipo pirata en las orejas; el mundo dividido entre mutantes y sanos; fortalezas que separan a los unos de los otros en medio de los efluvios tóxicos que emanan de las fábricas.

Claro que siempre pensé que esas películas eran fruto de pervertidas mentes creativas que no buscaban otra cosa que crear un ambiente para justificar su narración. Aunque me temo que no es tan así.

Los barrios de Montevideo recrean ese ambiente con peligrosa similitud. Y los personajes que caminan por las calles de Montevideo, especialmente los hinchas del basquetbol, son una perfecta recreación de las hordas de mutantes que tan lejanamente pintaban los directores de cine de ciencia ficción.

Vamos hacia allí sin duda alguna. Cada día nos parecemos más a esas urbes insalubres donde los “no mutantes” viven en trincheras rodeadas alambres electrificados, púas, y perros bravos. Montevideo se ha transformado en una cárcel invertida. Las calles están rodeadas de rejas que las separan de las casas.

La vida está en franca devaluación. Matar a alguien ya no tiene las connotaciones que tenía antes. Ahora un mutante sale de un partido de basquetbol y tira tiros como si fueran petardos. Solo que los petardos no hubieran matado a una chica de 28 años. Un monstruo armado cortó de cuajo la vida de una chica que invirtió su tiempo en estudiar y ayudar a una sociedad a ser mejor. Una instrumentista del Hospital Militar dejó de vivir tan sólo porque un oligofrénico decidió jugar con un arma de verdad.

Las interrogantes surgen como agua de manantial. ¿Qué hacer con este tipo de alimaña? ¿Qué castigo será suficiente para que la familia de María Soledad sienta, al menos, que la muerte de su hija tuvo un sentido? ¿Porqué insiste el gobierno en justificar estas acciones culpabilizando a la sociedad uruguaya?

¿Acaso esta sociedad no estuvo en vilo por la irrupción de los tupamaros en los años sesenta? Y como consecuencia tuvo que vivir bajo la bota de los militares durante 12 largos años. Esta sociedad es el resultado esos estigmas que la moldearon. No es culpa de la sociedad que se haya abierto una brecha aún mayor que la que había cuando los tupamaros decidieron que había que hacer una guerrilla.

Esta sociedad es fruto de los caprichos de unos adolescentes endemoniados que nos condujeron a lo que somos hoy.

Aunque claro está que el ciclo ha querido perversamente que los que hoy están en el poder sean aquellos fracasados terroristas disfrazados de liberales que llevan adelante autoritariamente un gobierno sin gestión ni vergüenza.

1 Comentario
1 Comentarios
  1. Es lamentable pero absolutamente cierto todo, no puedo estar MAS de acuerdo con este artículo, aunque nunca lo hubiese dicho TAN bien. Ojalá muchos lo lean porque tengo la esperanza que el uruguayo está cambiando y se está dando cuenta de todo el mal que nos hicieron los tupamaros …¿ilusa? puede ser …pero la esperanza es lo último que se pierde ……

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