03 Ene 2014

El Autor

Es un entusiasta de la web 2.0 y del marketing 360º. Vive en Madrid y sus pasatiempos son jugar al Squash, volar en Paramotor. "El storytelling me parece la forma más efectiva de comunicar".

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Utopía, ¿qué más remedio?

Acaba de terminar un año muy singular. El Uruguay se debate entere dos grandes líneas de pensamiento y paradójicamente la discusión no está planteada entre el gobierno y la oposición sino dentro del mismo oficialísimo.

La fracción menguante del Astorismo defiende un socialismo estilo europeo, donde el Estado genera -las condiciones- para que se erradique la pobreza, mejore la educación y la salud. La izquierda socialdemócrata apuesta por una mejor educación para darle a todos la oportunidad de abrirse camino en la vida, por consiguiente, mejorar la sociedad en su conjunto.

El cada día más fuerte sector radical del Frente Amplio busca la igualdad a toda costa. Y como la igualdad, en primera instancia, es más lograble para abajo que para arriba, la consecuencia será una –cubanización- del país. No habrá ricos ni pobres, habrá una gran clase empobrecida que vivirá a expensas de un gran Estado.

El modelo igualador ha demostrado ser un rotundo fracaso. Quizás porque el Ser humano se corrompe apenas ostenta poder, sea de derecha o de izquierda. La polvareda de la caída de la cortina de hierro sigue suspendida en nuestras memorias, el modelo de unos pocos administrando los bienes de todos también genera elites abusivas. No es un tema de ideología, sino de condición humana. El abuso.

El horizonte electoral es el objeto de deseo más visible de las fuerzas políticas uruguayas. El debate público está enfocado en la búsqueda de culpables, quién es el responsable de la inseguridad, de la ineficiencia y de los males que no hemos podido erradicar. No hay un debate profundo de forma ni de fondo. No hay una visión inclusiva en la búsqueda de soluciones. Sólo hay una puja por quién debe asumir el poder. Y de esta forma seguir, si no se hace un análisis honesto, en la batalla de –nosotros sabemos cómo hacerlo, y ustedes no-.

Uruguay necesita un gran encuentro. Una mesa donde estén todos los sectores de la población representados y donde todas las voces se escuchen sin prejuzgamientos. El único camino es reconocer que las culpas son sistémicas, que no hay un culpable sino un sistema culpable. No se puede seguir estigmatizando a los emprendedores como explotadores de los trabajadores, ni a los trabajadores como obstáculo del desarrollo. Esta empresa la ganamos todos o no la gana nadie. Trabajadores y empresarios son tan importantes los unos como los otros. Es más, no hay unos sin los otros.

El error es consecuencia de la inteligencia del Ser humano. Éste tiene la facultad, casi exclusiva, de encontrar la respuesta – más probablemente correcta- a todos los problemas, cosa que una computadora no lograría hacer. Si se debiera rellenar el espacio en blanco: la jirafa tiene un ___________ largo. La mayoría de la gente, incluso un niño, diría –un cuello-. Esta sería la respuesta –probablemente más correcta-, sin embargo, la jirafa podría tener un –viaje largo desde Kenia al zoológico local; podría tener un –largo historial médico-, etc.  Una computadora tardaría días en descifrar la respuesta correcta, pero el ser humano consigue dar una respuesta en una fracción de segundo. Esta habilidad ha sido la que lo ha llevado a cometer grandes equivocaciones. La aviación, dada la crítica condición que tiene de escaso margen de error, a lo largo de muchos años, ha logrado a través de la sistematización de los errores, diseñar listas de chequeo (check lists) para minimizar los errores que pueden surgir por apresurarse a definir la causa – más posible- de una falla. El estudio de los accidentes a lo largo de los años ha permitido acumular la suficiente información como para prevenir que un piloto se apresure en tomar una decisión ante -la causa más probable- de un fallo. En circunstancias de emergencia, el copiloto tiene que sacar el manual para leer todas las posibles fallas, con el fin de no dejar nada librado a azar.

Esta práctica ha sido ya adoptada por la medicina y debería extenderse a todas las disciplinas. No como elemento de desconfianza sino como reconocimiento de la –condición humana-. Nuestros errores son fruto de nuestra extraordinaria inteligencia.

Es menester que nuestros políticos se –encuentren- con este espíritu en el año 2014. Sería como fundar la nueva república. Encontrarlos juntos, buscando en conjunto los caminos que hemos de recorrer en el futuro.

Dejemos de lado la búsqueda de la culpabilidad como fundamento electoral, entendamos que los errores son consecuencia de una mala decisión y de una pésima oposición. Reconozcamos que el piloto (el gobierno) necesita de una buen copiloto (oposición). El viaje al destino deseado necesita de ambos trabajando en perfecta harmonía. De esto depende un buen vuelo.

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