¡Vamos bien!

Que el mundo esta viviendo uno de los cambios más dramáticos de la historia conocida, no cabe dudas. La velocidad con que se está desarrollando es tan vertiginosa que apenas podemos comprender el fenómeno. Lo único que sabemos es que nuestro conocimiento tiene fecha de caducidad cada vez más corta.

La conectividad de las personas está produciendo un caudal gigante de nuevas ideas cuyo impacto supera nuestro umbral de absorción. Como si quisiéramos llenar un vaso de agua con una ola de mar.

Las nuevas tecnologías han catalizado el deseo latente de comunicarnos con nuestros pares. En un acto de justicia, los medios tradicionales indirectos, con un emisor omnipotente, no han podido soportar el peso de la revolución. Ahora todas las personas tienen las herramientas para comunicarse con todos, entre todos y sin límites.

La humanidad ha dado saltos cualitativos de conocimiento cada vez que tuvo la oportunidad de agruparse. Los bares, sin ir más lejos, han promovido grandes cambios en el pensamiento. La gente encontró en ellos un ámbito de intercambio que incidió positivamente en la forma de ver la realidad. Hoy, todos tenemos acceso al gran bar digital de nuestro ordenador donde intercambiamos conocimiento y experiencias generando un flujo jamás pensado, inabarcable con el modelo anterior.

Es necesario cambiar la forma de acumular conocimiento. Es necesario que hagamos un acto de desprendimiento y lo depositemos fuera nuestro, en una nube común, donde cualquiera pueda acceder. Ya no es posible el acopio de sabiduría. Nadie será más que todos nosotros juntos, como reza el slogan de Mc Donalds.

La sabiduría común será el nuevo mantra de nuestra era. El aporte individual construirá riqueza para todos. No habrá más genios ni iluminados, sino una sociedad interconectada con acceso universal al conocimiento. Más sabia colectivamente.

El sistema capitalista está perdiendo fuerzas como un enfermo terminal. Los Valores están ganando la batalla. Estamos viendo emerger un sistema Valorista. Ya no comunista, socialista, ni capitalista. El mercado no será el rey. La reputación será la mayor riqueza a la que se puede aspirar dentro de un marco de trasparencia y honestidad.

La gente más admirada debería ser la que más fuentes de riqueza generen para la sociedad, y esta se mida en la generación de empleos bien remunerados, niños educados, acceso a salud, conocimiento y justicia.

No habrá más lugar para los empresarios ambiciosos ni para sindicatos cuyo único fin es la extorsión. Dos plagas que se irán erradicando por su propia gula.

El mundo será un campo lleno de emprendedores donde florecerán proyectos de riqueza para todos, no ya para unos pocos.

La distribución es la clave de la sustentabilidad. El planeta genera suficientes riquezas como para que vivan miles de millones de personas más de las que somos hoy. Debemos encontrar un sistema para que le llegue a todos y la comunicación, que ya está instalada, es el paso previo.

Estamos viviendo la tensión entre el conocimiento y la distribución de la riqueza. Todos, en nuestra medida, estamos apuntando a lograr un mundo donde no haya tercer, ni segundo, ni primer mundo, aunque no vemos claro el camino todavía. Pero inexorablemente vamos a un mundo mejor distribuido y más harmónico. Como decía Carlos Maggi: los cambios se deslizan con la misma velocidad que las estrellas en el cielo.

Concluyendo, estamos ante una oportunidad única de ser testigos del salto cualitativo más grande que haya dado jamás la humanidad. Antecedido por una abundancia de conectividad, el conocimiento ha dejado de ser patrimonio de unos pocos para extenderse vertical y horizontalmente a todos los rincones del planeta.

Una distribución equitativa de la riqueza (conocimiento, alimentación, dignidad, trabajo, oportunidades, etc) es el futuro inevitable.

2 Comentarios
2 Comentarios
  1. Muy de acuerdo, solo con la salvedad de que viviremos esto gradualmente en el orden de madurez de de cada sociedad. Excelente reflexión.

  2. Realmente es una verdadera revoluciçón social y de hábitos, todo es ahora tan rápido y efímero que nos supone un trabajo extra el estar al día de todas las áreas de comunicación, oportunidad de negocio…, un esfuerzo sin el que quedaríamos excluidos del mundo ya que el munda ahora está dentro de ordenador y no fuera, sin capacidad de negocio ni quizá de aceptación. Buenísimo artículo!

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